
Esperé lo que llenaría mis pulmones
de
una manera única y definitiva.
Aire
no, agua no. Ni siquiera tabaco.
Hasta
que llegó a mi vida la de vestido fucsia
y
dijo: —Difusa es la luz del cielo,
te
la regalo, pero si no la querés
igual
a presión será incrustada
y
avanzará por tus venas
hasta
el plexo solar. Verás
a
través de la carne tu corazón dormir
y
esto podrá más que el dolor.
Y
vi que en verdad ella había podido
hacer
roncar a su corazón
y
con esto sobreponerse al horror
por
todos visto.
Y
me obsequió este librito azul.
(Medio cumpleaños y poemas sueltos. Gabriela Saccone. La Coz, 2019)