lunes, 28 de diciembre de 2009

Meditación navideña

Mirar o escuchar algo sin preguntarse para lo que sirve, sin ni siquiera saber lo que es. De forma simple y previa. Sin que la razón instrumental invada otras razones. Así deberíamos mirar las nubes, los prójimos, todos los objetos naturales. Así miran los animales. Así escucha el buen psicoanalista. Cuando esto suceda todo cambiará, pero para que suceda es necesario que baje algún dios. Y no estamos preparados para esperar a un dios. Quizá ya está aquí, entre nosotros, y no lo sabemos. O a lo mejor siempre estuvo aquí esperando nuestro silencio o nuestro decir poético para manifestarse.

jueves, 24 de diciembre de 2009

El valor del silencio

Como nunca decía nada perdió a todos sus amigos. Entonces quiso hablar pero como hablaba solo nadie le hacía caso.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Vamos allá

Aprovechando que la Navidad se acerca, o que el Pisuerga pasa por Valladolid, o que perder el tiempo es la más encomiable y genuina de las actividades humanas propongo un acertijo. Todo un clásico. No es demasiado fácil pero tampoco se resiste después de un rato de intensa reflexión.

Hay doce monedas una de ellas falsa que sólo se distingue por pesar diferente. Tenemos una balanza. Hemos de averiguar en tres pesadas cuál es la falsa y si pesa más o menos que las otras

Ya que se acercan fechas tan simbólicas y no se trata de ningún poema utilizaré sin que sirva de precedente una metáfora a modo de moraleja y pista:

“Más vale dar pasitos cortos y observar los detalles de camino que devorar paisaje calzando botas de siete leguas.”

Por cierto que abundando en lo de la pérdida de tiempo algún bendito ha hecho un programa informático para hacer probaturas. Se entra tecleando en google "balanza impertinente".

lunes, 7 de diciembre de 2009

Días borgianos

Como llevo todo el puente haciendo trabajitos para la facultad explico brevemente mi modus operandi:

Si el trabajo es de campo empiezo por anotar las conclusiones y redactar el informe. Luego me invento los datos o la entrevista que mejor cuadre al talante del informe.

Si el trabajo es sobre un tema determinado y no hay que presentar datos experimentales cojo un buen libro de texto, un sólo libro porque todos dicen lo mismo y tiendo mucho a liarme. Voy copiando, resumiendo y anotanto críticas y contrapropuestas a lo que dice el libro.

Aunque las críticas descabelladas, absolutas e incendiaras son las que más me divierten procuro (es imprescindible) hacer una autocrítica de las críticas. A los profesores no les gusta que un alumno se pase de listo.

Después acudo a internet en busca de más información acerca de las críticas y puntualizaciones que he inventado. La red viene muy bien pues siempre contiene un roto para un descosido. Nunca falta gente seria, sesuda y puntera en su campo que tras una vida de dedicación ha dado forma a tus intuiciones.

En el fondo este paso casi nunca es necesario, lo hago más bien para refocilarme de mis intuiciones, pues tras colocar los libros fundamentales suelo inventarme la bibliografía: nombres de autores, de revistas y hasta de universidades. Contra lo que pueda parecer, este paso es aburrido: los nombres inventados deben sonar a instituciones bien manidas.

Abomino de ello, pero en el fondo me acopla muy bien su pasión por el Power Point pues te permite una escritura semiaforística sin tener que argumentar demasiado.

No puedo estar más de acuerdo con ellos, a mí argumentar siempre me ha parecido impúdico. Creo que por eso hablo poco.

He llegado a engañar hasta a mis jóvenes compañeros de grupo pero no me siento culpable y estoy seguro de que a ellos tampoco no les ha importado.

Porque, a decir verdad, hasta ahora, ni mis compañeros se pueden quejar de las calificaciones recibidas ni yo de excesivo aburrimiento.




martes, 1 de diciembre de 2009

De la Logse a Bolonia

Como el saber ocupa lugar no quedan estudiantes, sólo usuarios

viernes, 20 de noviembre de 2009

Suc poètic

Pi ti mi ni, lo malo
si breve
malito.


Pi ti mi ni, lo bueno
si breve
bonito.


Pi ti mi ni, los niños
ganan puntos de apoyo
cuando crecen.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Martin Heidegger

En un volumen editado por Tecnos hoy he leído la entrevista que Der Spiegel hizo a Martín Heidegger. Publicada póstumamente, pues el filósofo lo impuso como condición expresa para el diálogo, en ella el periodísta trata sin conseguirlo de que Heidegger se justifique por su colaboracionismo durante los primeros años del régimen nazi. Mucho más interesante es la segunda parte del diálogo. La descripción de la técnica, entendida ya no como instrumento sino como fin que despoja al hombre de su esencia, ocupó los últimos años del pensamiento de Heidegger, y, justo es decirlo, no he leído en ningún filósofo posterior una descripción tan lúcida, premonitoria, descarnada y huérfana de asideros. Es muy reveladora la insistencia del periodista, en que Heidegger ofrezca recetas, eleve denuncias, y, en definitiva, que trivialice su pensamiento y lo instrumentalice, algo a lo que el filósofo se niega volviendo una y otra vez a sus zapatos con rigor y elegancia revelando de paso quien es el perfecto el representante de la actitud del hombre en ese mundo venidero que tanto le preocupa .

Transcribo un párrafo del diálogo y dos de sus últimos libros:

Spiegel: Sin embargo se podría objetar de manera completamente ingenua: todo funciona. Cada vez se produce con mayor destreza, los hombres en el mundo tecnificado están bien atendidos

Heidegger: Todo funciona. Esto es precisamente lo inhóspito que todo funciona y que el funcionamiento lleva a más funcionamiento y que la técnica arranca al hombre de su esencia y lo desarraiga. No sé si Vd vio las fotos de la tierra desde la luna. No necesitamos bombas atómicas, el desarraigo del hombre ya es un hecho. Sólo quedan puras relaciones técnicas (…) (Entrevista a Der Spiegel)

El hombre de la era técnica, de un modo especialmente llamativo se encuentra bajo la provocación de hacer salir lo oculto. Esto concierne ante todo a la naturaleza entendida como el almacén principal de existencias de energía. En correspondencia con ello, la conducta solicitante del hombre se muestra ante todo en el florecimiento de las ciencias exactas de la época moderna. Su modo de representar persigue a la naturaleza como una trama calculable. Por eso la física de la época moderna no es física experimental, al contrario: como la física –y ello porque es ya pura teoría- emplaza a la naturaleza a presentarse como una trama de fuerzas calculable de antemano, por esto se solicita el experimento, a saber, para preguntar si se anuncia, y como se anuncia la naturaleza a la que se ha emplazado de este modo. (La pregunta por la técnica)

Lo mortal no es la tan cacareada bomba atómica en su calidad de maquinaria especial de matanza. Lo que el tiempo amenaza ya al hombre con la muerte, y en particular con la de su esencia, es lo absoluto del mero querer en el sentido de deliberado imponerse en todo. (Sendas perdidas)

sábado, 31 de octubre de 2009

Auden

Solo conozco a un poeta angloescribiente más difícil de traducir que Auden, se llama Robert Frost y los motivos para la dificultad aparte de un vocabulario muy localista (Frost como todos los buenos escritores es provinciano), es que, perdido el ritmo que imprime al idioma inglés, en castellano sus versos suenan duros y ripiosos. En cualquier caso, hay algo misterioso en esta imposibilidad de traducir a Frost.
Pero era de Auden de quien quería hablar. A todo el mundo le gusta Auden, o al menos casi todo el mundo dice que le gusta, es algo así como el Gil de Biedma mundial, pero muy pocos se atreven dar una explicación coherente de su poesía, sobre todo de la de su etapa juvenil, la más enigmática. Algunos traductores, caso de una reciente traducción de Galaxia Gutenberg, han fracasan en el empeño. No se entiende, que un prólogo tan erudito vaya seguida de una traducción tan mejorable, no ya por esa propensión a mantener un ritmo endecasílabo a costa de alterar el sentido, sino porque algunos poemas tienen fallos inexplicables de interpretación. Mucho mejor (la mejor de las tres que conozco) es la traducción que publicada por Lumen del simple novelista (recuerdese el poema de Auden del novelista gris versus el poeta egocéntrico) Eduardo Iriarte. Como dice Auden en el magnífico elogio fúnebre de Henry James: porque es infinita la vanidad de nuestra vocación intercede por la traición de todos los escribanos. El traductor de Galaxia traduce en este caso literalmente, alterando el sentido, oficinistas, cuando precisamente un oficinista nunca hubiera traicionado el verso. Pues eso, mejor oficinistas o novelistas para traducir poesía que poetas, porque un poeta (es su trabajo) nunca evitará la tentación de mejorar el original. Y, por lo general, el traducido es mejor poeta que el traductor.

Todo esto viene a cuento de la traducción de un poema de la etapa juvenil de Auden que voy a tratar de interpretar para demostrar que las explicaciones nunca agotan el misterio de los poemas buenos y destripan los malos. El poema en la traducción de Iriarte quien, por cierto, también es traductor de Bukowski, un gran poeta que escribió demasiado situado en las antípodas de Auden, ligeramente cambiada por mí, espero que para mejor, en algunos de sus versos, dice así:


The secret agent

Control of the passes was, he saw, the key
To this new district, but who would get it?
He, the trained spy, had walked into the trap
For a bogus guide, seduced by the old tricks.
At Greenheart was a fine site for a dam
And easy power, had they pushed the rail
Some stations nearer. They ignored his wires:
The bridges were unbuilt and trouble coming.

The street music seemed gracious now to one
For weeks up in the desert. Woken by water
Running away in the dark, he often had

Reproached the night for a companion
Dreamed of already. They would shoot, of course,
Parting easily two that were never joined.



El agente secreto

Controlar los permisos era, según se vio, la clave
para acceder a este nuevo distrito, ¿pero quién llegaría?
Él, el espía avezado, había caído en la trampa
por culpa de un falso guía, seducido por viejas tretas.

En Greenhearth había un buen lugar para una presa,
energía al alcance de la mano con que hubieran
llevado las vías unas estaciones más allá. Pero ignoraron sus telegramas.]
Los puentes estaban por construir y se avecinaban problemas.

Ahora la música callejera sonaba grata
a quien estuvo semanas en el desierto. Desvelado por el agua
que se alejaba en la oscuridad, a menudo había
reprochado a la noche la carencia de un compañero
largamente soñado. Dispararían, claro,
separando fácilmente a dos que nunca llegaron a juntarse.



Y ahora la interpretación que propongo:



El poema, y esto es indiscutible, tiene que ver con las dificultades para obtener desahogo sexual con otro hombre. Los homosexuales, y más, supongo en los años veinte, actúan como agentes secretos o espías que deben intuir a los de su condición y encontrarse clandestinamente. Seguramente tantas eran las ganas, la sed, del joven Wystan que debió de engañarse confundiendo la orientación sexual de alguien, de ahí la referencia al falso agente. Yo no sé si Auden estuvo en Greenhearth, lo decisivo es que debió pasar por un periodo de necesidad simbolizado por la presa (agua para el sediento) y la energía cuya palabra inglesa, power, potencia, tiene un claro componente sexual. La imposibilidad del encuentro está claramente expresada los versos referidos a la falta de puentes y comunicaciones ferroviarias.

En la última estrofa, la más explícita, me atrevería a decir que la música callejera se refiere a lo fácil que es confundirse, y tratar de beber en fuente equivocada cuando se tiene sed. Está claro que el agua soñada y esperada que no llega y que remite a la presa y la energía del principio, es el encuentro largamente anhelado y frustrado, sintetizado en el magnífico último verso del poema.

Por cierto, vanidad de vanidades, acabo de leer en un comentario de Fuller una interpretación de orden psicoanálitico que seguramente es más atinada y se refiere a un conflicto íntimo entre sus deseos (el agente secreto) y la férrea censura puritana auto impuesta para reprimirlos (el falso agente). Ambas interpretaciones no son incompatibles pero si hay que decidir me inclino por la de Fuller que conoció directamente a Auden.

sábado, 24 de octubre de 2009

Arcadi espada

Puestos a perder el tiempo con la actualidad informativa, prefiero hacerlo leyendo a periodistas inteligentes como Arcadi Espada. Andan gatos y liebres tan mezclados que yo a los periodistas les pido lo mismo que a cualquier otro escritor, que a Tucídides, pongamos por caso: no aburrirme leyéndolos. Arcadi, independientemente de su ideología que no se me da un ardid, consigue divertirme. Dejo aquí un fragmento de su blog de internet referido a las lágrimas con que Ricardo Costa recibió la noticia de su destitución.



Las lágrimas de Costa

Las lágrimas han sido lo más interesante de esta historia. Al parecer fueron precedidas por un desgarrado lamento: “Presidente, ya está bien, presidente “, que daba cuenta de lo que se avecinaba. Los pucheros del secretario Costa han conmovido a medio mundo. El prestigio de las lágrimas es, hoy por hoy, invencible y en este caso se vincula, además, con la suerte de mantra que exige a los políticos que sean hombres como los demás. Las lágrimas autentifican el password de la humanidad posmoderna. No importa que se esperase de él que fuera a ser hombre de una pieza, que hablara claro y pronunciado (porque hay mucho que habla como ahora se lee: es decir por aproximación) sobre la injusticia que se iba a cometer, que se defendiera de una manera sobria, seca y contundente y que a la inevitable hora de morir matara con estilo y fundamento. ¡Quia! Sólo lagrimitas. ¿Sangre? Una tomatina de Buñol.
Estoy al corriente del cambio de valencia que ha sufrido la palabra versátil. Antes era un insulto para hembras y hoy es elogio de futbolistas. Se elogia la flexibilidad, la adaptabilidad; se busca el media punta, que ni es medio ni punta, pero sabe llorar. Un hombre entero es un anacronismo en estos días de patchwork y en realidad estoy contento, porque nada me hace más feliz que escribir como un carcamal. Pero añoro la hombría, ¡qué vachaché! El traslado de las emociones fuera de su privacidad natural me parece una de las ceremonias más obscenas que amenazan al cautivo mediático. Mediático, of course: la mayoría de lágrimas contemporáneas nunca se habrían producido fuera de foco.

viernes, 16 de octubre de 2009

Kavafis

Kavafis, redescubierto estos días, es un escritor que me gusta. Enemigo de la ocultación, viril, austero, moralista, creador de poemas cerrados, certeros y parcos en adjetivos. Ofrezco aquí una versión confeccionada a partir de traducciones inglesas y la excelente versión catalana de Joan Ferraté.

La fuente de este poema está en Plutarco, que en sus Vidas Paralelas cuenta que cuando Octavio, el futuro emperador Cesar Augusto, asediaba Alejandría, el dios Dioniso abandonó la ciudad con su cortejo, dejando a Marco Antonio sin protección.

El dios abandona a Antonio

Cuando, de pronto, a media noche, escuches
un cortejo invisible que se aleja
con músicas insólitas, con gritos
-Tu suerte decidida, tus trabajos
perdidos, todo designio de tu vida
errado- no lo lamentarás inútilmente.
Como quien va dispuesto de antemano,
como un hombre valiente, despide a Alejandría.
Sobre todo, no te mientas diciendo
que era un sueño, que te engañó el oído,
no cedas a tan vanas esperanzas.
Como quien va dispuesto de antemano,
como un hombre valiente a quien
cupo el honor de merecerla, no lo dudes
acude a la ventana escucha y goza
como último deleite, conmovido,
pero sin llanto o queja pusilánime,
los sones exquisitos de la hueste secreta,
y a esta ciudad que pierdes, dile adiós.

viernes, 9 de octubre de 2009

Tres poemas de Roger Wolfe

Podría dar muchas razones por las que Roger Wolfe es un poeta más interesante que muchos de sus coetáneos. Ahí va una: es imposible subrayarle un verso

Fin del mundo

Noche de sábado hacia el final
de la primera década del siglo XXI.
Ruidos de cristales rotos en el parque;
gritos de histéricas quinceañeras borrachas,
energuménicos aullidos de adolescentes intoxicados.
Ramas que se tronchan, persecuciones, alaridos...
Imagino los campamentos de los bárbaros
que cercaban el Imperio con su lento avance inexorable.
Sólo faltan las fogatas.
En lo más alto del cielo,
la luna que Cernuda contemplaba en Méjico
resplandece, imperturbable.
Ha visto
el fin del mundo muchas veces.


Camino de ronda

Un taxi, muy de noche.
Arriba, las estrellas.
«Esto no es como las ciudades»,
me dice el chófer.
«Ya», le contesto, adormilado.
El coche avanza, derramando
haces de luz por los sembrados.



Un viejo con un sombrero de paja

Puesto que aún no puedo irme
por lo visto al otro barrio,
me gustaría hacerme viejo
más deprisa, más deprisa;
y estar sentado en una silla
al sol del mediodía.
Que hubiera un poco de mar.
Que hubiera un poco de cielo.
Y luego... Pongámosle al abuelo
un sombrero de paja en la cabeza.
Y un cigarro entre los dedos.
Y dejémoslo —ahora sí—
ahí quieto; medio lelo,
pero tranquilo y solo.





jueves, 1 de octubre de 2009

Winesburg, Ohio, Sherwood Anderson


Si esta fuera una crítica de Seda, el Best Seller de aquel italiano de cuyo nombre no quiero acordarme que osó reescribir la Illiada eliminando a los adorables dioses olímpicos, bastaría leerla al revés para obtener la crítica de Winesburg Ohio. Porque Sherwood Anderson escribe al borde del sentimentalismo pero a diferencia del otro no se despeña, retrocede u oculta en la retórica.

Estos cuentos o retratos narran la vida de algunos personajes de un pueblecito norteamericano vistos la mayoría de las veces a través de los ojos del joven reportero George Willard que conduce la historia. Si resultan poéticos no es porque el autor se lo haya propuesto como premisa, lo son por la finura de sus observaciones, porque entre líneas se dice mucho más de lo que se lee. Para saborear estas historias se precisa de un hábito lector similar al que pide por ejemplo Antonio Machado, de quien Sherwood, con su aparente monotonía y voz asordinada es pariente literario cercano.

El narrador, aunque omnisciente, no se aparta un ápice de las cabezas de los personajes, nunca comete la imprudencia de sobrevolarlos como el halcón detenido en la llanura de Montale. Hasta los recursos literarios de los que se vale Andersen, las comparaciones, por ejemplo, a veces largos excursos de más de media página se nutren de elementos extraídos de la propia historia que lo mismo aportan información nueva que iluminan sobre lo ya leído.Todo lo contrario a la comparación que me ha salido arriba y sirve de contraejemplo.

Cada cuento está dedicado a un personaje y, por lo general, narra un suceso que marcó su vida y explica su presente. Aunque los retratados se presentan con piedad, simpatía, delicadeza y respeto, Sherwood no nos ahorra las mezquindades de estos seres excéntricos, más inteligenes, o brutales, o inocentes que sus conciudadanos. Hombres, mujeres sobre todo, constreñidos por la presión social y marcados por la industralización que a finales del XIX cambió la faz y el modo de vida de muchas poblacioes norteamericas.

En todas estas historias de modo muy freudiano y nada explícito está presente la sexualidad insatisfecha, el anhelo no correspondido, lo que oscuramente a la vista de la exhuberante naturaleza que rodea al pueblo se intuye que pudo haber sido y no fue. También las diversas formas de encajar la frustración, a cada una un tipo de excentricidad diferente, pero todas ellas tan dignas como sobrias.

Es difícil destacar un cuento de un conjunto tan compacto y nivelado que es casi una novela, quizás el que abre el volumen: “Manos” que bien pudiera haber firmado Raymond Caver de quien Sherwood por su abocetamiento, sus elipsis, su lenguaje sencillo y hasta su forma de titular es claro e indisimulado precedente. Me tienta decir que los personajes de Anderson con su inocencia y brutalidad, todavía no uniformizados por la opinión pública, dotados de conciencia merecen una piedad que pocas veces se otorga a los de Carver. Si se me disculpa el tecnicismo diré que mientras Sherwood refleja el mundo edípico de principios de siglo, Carver es el cronista de una sociedad mucho más oral y visceral, de un trauma más temprano donde la conciencia aún no ha tenido tiempo de asentarse y es sólo maquillaje social.

La excelente traducción que firma Miguel Criado en la edición de Acantilado también merece unas palabras. La he cotejado con la versión inglesa, muy fácil de leer por cierto con un nivel medio, y con traducciones anteriores. Hasta es demasiado buena. Es casi imposible mejorarle una sola frase. Todo lo contrario sucede con las otras ediciones consultadas.

Un libro, en fin, que devorarán quienes deseen reconciliarse con la maltratada lírica. ¡Ay, si Machado hubiera sabido ingles!

jueves, 24 de septiembre de 2009

A beneficio de inventario



Al terminar el curso escribí esta carta a un profesor de la Facultad de Psicología, Como no recibí contestación la dejo aquí a beneficio de inventario.

En “Sobre la libertad” afirma Mill que la mayor salvaguarda de la verdad es una constante invitación a refutarla. Nietzsche, adelantándose un siglo a la postmodernidad en su crítica de las ciencia empírica decimonónicas, niega su existencia. Todo en la naturaleza es proceso. Los hechos deben presentarse bajo todos los ángulos sin cerrar puertas a otras interpretaciones de eso que por consenso llamamos realidad.

La psicología pomposamente denominada científica no recoge ninguno de estos supuestos. No trabaja con hechos, sino con palabras. ¿Qué son acaso la inteligencia o la alegría sino palabras huérfanas de existencia natural como los árboles de las laderas? Todas vuestras teorías sobre la inteligencia o la personalidad se nutren de este malentendido. Investigan metáforas, miden y objetivizan convenciones entre hablantes. Una persona no es más inteligente que otra. A lo sumo podremos decir que tienen una inteligencia diferente. Los factores obtenidos en las correlaciones son entes matemáticos que no designan fenómenos reales.

Tampoco los procedimientos de laboratorio merecen credibilidad. Los biólogos estudian el comportamiento de los animales del natural. Ninguna criatura viva existe en abstracto sino en relación al medio en que habita. Falseamos sin remedio la realidad y aún más en el caso del comportamiento humano al abstraer una variable y encerrarla en un laboratorio. Todas las variables se modulan e interaccionan entre sí. No podemos fijar una y esperar que las otras se comporten de la forma en que lo harían sin restricciones. Además, si la situación cambia las variables se comportan de otra manera. Los datos obtenidos del laboratorio no son extrapolables.

Tampoco vuestra fuente de datos preferida, las puntuaciones de los tests, resiste al examen crítico, y no sólo porque la existencia del inconsciente falsee sin remedio los resultados. La cosa es aún peor pues como he dicho antes se trata de medir lo inexistente. Incluso conviniendo que exista las medidas obtenidas no son de intervalo ni ordinales siquiera. Se supone también que la variable a medir es unidimensional cuando no lo es. En sicometría, todo son hipótesis ad hoc a fin de salvar lo insalvable.

Esta afán objetivista provoca la carencia de un principio epistemológico claro, de una teoría integradora. Vuestra psicología es una disciplina descriptiva y de perogrullo que no se plantea el porqué del comportamiento humano. A este respecto es ilustrativo el día que en clase hablamos de la risa. Todo era describir situaciones hilarantes sin avanzar más allá. Preguntas pertinentes (que ya contestó Freud ) hubieran sido, por ejemplo, estas: ¿Por qué lo escatológico provoca risa? ¿Por qué el 80% de los chistes aluden a lo sexual?

También disiento en vuestra definición de lo que es patológico. Afirmáis que lo sano es el comportamiento de la mayoría. Si, por ejemplo, muchas mujeres sólo pueden excitarse sexualmente imaginando escenas de violación o sintiéndose putas, no veis ningún problema, puesto que es normal. No se plantea que, pongamos por caso, detrás de esas imágenes hay una sociedad enferma y represiva en la que hay mujeres que sólo se permiten sentir placer con ese tipo de fantasías

Otro ejemplo similar, de esa constante petición a la normalidad como patrón de medida es vuestra aseveración de que la mujer es multiorgásmica cuando lo que sucede es que en nuestra sociedad un orgasmo pleno, un dejarse llevar totalmente hasta perder en parte la conciencia, es rarísimo por miedo. Los orgasmos seguidos vienen cuando la descarga de la excitación es parcial y la irritación prosigue.

El ejemplo de Kisney es ilustrativo. Kisney, como buen entomólogo y taxónomo que era, se limitó (un trabajo de chinos, lo reconozco) a establecer un catálogo descriptivo de las costumbres sexuales de la sociedad occidental. No se preguntó el porqué ni investigó las condiciones socioculturales generadoras de ese tipo de costumbres. Como sí lo hizo, por ejemplo Wilhelm Reich, que en 1927 describió la curva del orgasmo y critico feroz y argumentada mente la sociedad creadora de miseria sexual y negadora del goce. Naturalmente murió en la cárcel.

Con respecto al hombre de los lobos, te agradezco que al menos dieras la oportunidad a los alumnos de conocer un texto de Freud, yo hubiera elegido uno menos complejo, pero bien está. En cuanto al comentario que hiciste en clase, te hago una aquí una pequeña contracrítica a partir de las notas que tomé.

La primera crítica que hiciste del caso es que Freud no mostraba el tratamiento del paciente. En la primera página del ensayo Freud dice expresamente que el propósito del escrito no es mostrar el tratamiento del paciente: “no se trata exactamente de un historial clínico. Luego afirmaste que el paciente no se curó. Yo no sé si se curó o no se curó, posiblemente, no. Aunque no para el paciente, el hecho de que no curara es lo de menos, porque no invalida en absoluto las conclusiones de Freud. Debes tener en cuenta que en psicoanálisis lo que cura no son las interpretaciones “per se” sino la vivencia emocional en el diván de los traumas infantiles, algo mucho más difícil de conseguir con un obsesivo (suponiendo que lo fuera porque el debate continúa) que con un histérico, cuyos traumas están mucho más a flor de piel, y más fácil de curar con los conocimientos sicoanalíticos de la época.

Una época en la que aún no se sabía con claridad como abordar las resistencias, y en la que las interpretaciones eran muy pedagógicas, se daban demasiadas pistas a los pacientes impidiendo que afloraran los recuerdos cargados de emoción por lo que muchas veces la comprensión por parte del paciente era más intelectual que emocional, las interpretaciones no lo “tocaban” y las mejorías eran transitorias. En cuanto al sueño, y este es un error muy habitual que cometen los legos cuando hablan de psicoanálisis, lo importante no es si el sueño corresponde o no a una escena real o fantaseada, el mismo Freud a lo largo del artículo contempla varias veces esa posibilidad. Lo importante es que la energía no descargada genitalmente como consecuencia de la represión refluye a los segmentos superiores (“excita el cerebro”) y da lugar a esas representaciones y no a otras, esas representaciones, fantaseadas o no, ofrecen muchas claves sobre los orígenes de la represión.

Energía que el sicoanálisis llama líbido, que Reich, quien hizo una valiente intento por describirla y cuantificarla denominó orgón, y que vosotros intuís oscuramente llamándola activación y midiéndola de la misma forma que hizo Reich en el año 36: por los potenciales eléctricos de la piel. Una energía que la ciencia occidental todavía desconoce (aunque cada vez se acumulan más pruebas sobre su existencia), pero que las culturas orientales describen y manejan desde hace milenios por ejemplo, en la acupuntura. Si bien en oriente se persigue espiritualizarnos subiendo al energía hacia la zona cefálica y el psicoanálisis (el más biológico y menos especulativo cuyo testigo recogió Reich) trata de acercar a la tierra por medio de su descarga genital.

Volviendo al hombre de los lobos, tampoco debemos pensar que la escena primaria, existiera o no, es el origen de la neurosis del paciente, la escena que observó, si la observó, en una principio no le impresionó mayormente, es la represión sexual posterior, las amenazas del padre, de la niñera y la chacha las que ocasionan que una escena neutra en un principio aparezca en el sueño deformada y cargada de angustia. Por último, dijiste que un trastorno obsesivo compulsivo se cura con facilidad por medio de técnicas conductistas. Yo no lo aseguraría, la mayoría de manuales de psiquiatría que, desde luego, pocas veces contemplan las terapias sicodinámicas, reconocen que muchas veces la medicación es la única solución para este tipo de trastornos. Cierto que con el psicoanálisis se han cometido abusos y que es una disciplina difícil de dominar y peligrosa en manos inexpertas, cierto también que cuando los conflictos son anteriores a la etapa verbal (la mayoría en nuestro tiempo) poco puede hacer una terapia psicoanalítica sensu estricto. Pero cierto que Freud con su genio abrió una puerta que otros investigadores han aprovechado para paliar el sufrimiento humano, y lo que es más importante, prevenirlo y denunciar una sociedad generadora de neurosis aquí me quedo
.
Ahora, ya brevemente, te diré que tampoco comparto tus autores, digamos de cabecera. Por cierto, y no te lo tomes a mal, me sorprende que son todos ellos pensadores muy conservadores. Algo que me sorprende porque me has parecido una persona de “izquierdas”. El racionalismo Popperiano vive horas bajas. Popper jamás tuvo en cuenta los resultados de la revolución cuántica. Nada en la naturaleza existe por sí mismo sino en relación dialéctica con otra u otras cosas. La causalidad mecanicista es insostenible porque toda variable es moduladora en ambos sentidos. Tampoco considera Sir Karl que los investigadores son hijos de su tiempo. Ni que ninguna hipótesis es falsable por completo porque en la naturaleza como he escrito antes todo es proceso. No hay verdades inmutables. Mención aparte, en el caso del racionalismo crítico merece la separación entre sujeto y objeto como mundos separados. Si esta aseveración ya en física es insostenible, cuánto más lo será en las ciencias biológico- sociales como la psicología. El observador debe valerse de su intuición, naturalmente con las debidas garantías, para observar el objeto de su indagación. Ejemplificando, te diré que un brillo de ojos, una forma de andar, un tono de voz, me habla más directamente y mejor de los conflictos de una persona, que los resultados de una batería de tests.

Los investigadores son, como te decía, fatalmente hijos de su tiempo, las ideas de Darwin, otro de los autores que se citan con frecuencia, tienen que ver con el auge del liberalismo y de la libre competencia en la era victoriana. Darwin, que era una observador excepcional y un pensador bastante mediocre, no ofrece en su confuso libro que, dicho sea de paso, todo el mundo comenta y casi nadie ha leído, ni se ha encontrado posteriormente una sola prueba empírica y real de la evolución por selección natural: no hay un solo eslabón intermedio en el registro fósil, las mutaciones por sí solas es imposible que creen estructuras tan delicadas como el ojo de un cefalópodo. Es insostenible que el medio ambiente de un animal sea algo pasivo que simplemente seleccione las variedades más afortunadas. Debe intervenir de alguna manera influyendo en el genoma. No se trata de volver al creacionismo como falsamente proclaman los neodarwinistas, sino de mirar hacia atrás a pensadores como Lammarck por ejemplo, y tener en cuenta los hechos de la naturaleza y no nuestros deseos, aunque ello suponga descartar del mundo animal la libre competencia. Casi nada hay de aleatorio en la naturaleza. Eysenck, a quien citas con frecuencia, cometió el error en su trabajo de confundir correlación con causalidad. Sus argumentos a favor de la superioridad de la raza blanca sobre la negra, son claro ejemplo de dicha confusión. Desconozco su trabajo crítico sobre Freud, pero casi aseguraría que su pensamiento ultraconservador le impidió ver el panorama con claridad. Aunque reconozco, como he dicho arriba, que en cierta época (años 40 y 50, sobre todo en EEUU) se abusó y banalizó el psicoanálisis como si fuera la explicación de todo.

Otro problema con el que me he topado en vuestros argumentos es el del reduccionismo, la obsesión de demostrarlo todo experimentalmente aislando unas cuantas variables cuando en la naturaleza todo interacciona. El cuerpo humano, pese al símil del padre del racionalismo, no funciona como una máquina es decir cada parte no se encarga de una función aisladamente del resto, sino que existe en relación a las demás. No somos máquinas y cualquier patología (salvo quizá, las lesiones) se manifiesta tanto en lo síquico como el lo somático. Por carecer de un principio unificador las emociones propuestas en la asignatura son, a mi entender, un totum revolutum puramente descriptivo: celos, amor, envidia, tristeza, asco…, ¡hasta felicidad!, tantas como palabras hay en el diccionario. El psicoanálisis considera, en cambio que hay dos grandes “emociones”, ya presentes, por cierto, en la ameba: el placer, que nos hace tender hacia el exterior y relacionarnos con el medio y el displacer o dolor que nos retrae hacia dentro, todo el resto de emociones, yo más bien hablaría de sentimientos, son, simplificando mucho, la percepción consciente de estos estados, pero por debajo siempre está la búsqueda del placer y la evitación del dolor. En fin, podría seguir argumentando, pero creo que ya es suficiente. Si algo le agradezco a la facultad es que me despierta el sentido crítico. Y si alguna vez he intervenido en clase es porque creo que los alumnos jóvenes merecen escuchar otro punto de vista. Creo, en fin, que el debate es saludable.
.
Un saludo y a disfrutar del verano. Ignacio.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Un tal racional (respiros)

No sé si servirá de precedente. Pero el mismo Goya quien decía que el sueño de la razon produce monstruos me avala. También me disculpa el hecho de que perder el tiempo es una de las más nobles tareas que puede acometer un ser humano. Vayamos pues a ello:

Dos velas de la misma altura se encienden a la vez. Una se consume en diez horas y la otra en cuatro. ¿Cuánto tiempo ha de pasar para que que la longitud de una sea el doble que la de la otra?

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Pensamiento anal

Independientemente de mis advertencias mi perra ha empezado a mear y cagar en la calle sin ningún problema cuando le ha dado la gana, es decir, en el momento en que sus esfínteres estaban lo suficientemente maduros para la tarea. Los niños, sin embargo, quieren a sus padres, tratan de complacerles y son mucho más conscientes del interés de sus progenitores en la caca, el pis y la retención. Por eso esta educación temprana deja en ellos muchas más secuelas físicas o mentales, y además de por vida: el avaro, el estreñido, el diarreico, el manirroto, el coleccionista son en muchos casos (hay también desórdenes vegetativos generalizados de origen más temprano) consecuencia de la desmesurada pasión de los padres por heces, pis y orinales.

martes, 8 de septiembre de 2009

Más gérmenes

Al escribir un poema o al seducir a una chica cuánto más nos alejamos del objetivo más difícil es acertar y más fácil pretender que el blanco era otro.

Dichosos los escritores que cambian de lengua porque se desprenden del sentimentalismo.

Dichosos los escritores sin presbicia porque pueden apreciar los detalles con toda nitidez

Siempre que haya niebla conviene esperar a que escampe para evitar tener que imaginarnos lo que hay detrás.

La poesía de Ashbery como nuestro pensamiento es obvia sin ser clara.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Aunque confuso obvio


El cuestionario de Proust

Estoy empezando a preguntarme
si esta alternativa de
permanecer sentado y dedicarme a hacer algo en silencio
es la inteligente iniciativa que parecía ser. Es
también relajación y luz del sol ramificándose en
apasionada melancolía, recelo de algo desconocido;
y nuestras mentes, aparcadas en el cielo sobre Nueva York,
son no obstante responsables. Noches
en las que llega el periódico
y tu caminas por los alrededores de la casa
desgarrándote del amante cada cinco minutos
y duele, aunque nunca nada es realmente limpio
o doblemente falso. Estás perdiendo el control
y todavía hay flores y halagos en el aire:
"Cuánto te gustó este último?".
"¿Estuve bien?" "Creo que es un bodrio"

Es una pregunta de preguntas, primero
esa de tipo pelos y señales que tú sabes que puedes contestar
y las más impersonales que contestas casi sin pretenderlo:
"Mi mayor arrepentimiento" "Lo que mantiene el mundo en pie"

Y a continuación los resultados son brillantes:
alguien es convocado ante un nombre, y pronto
una habitación llena de gente se convierte en algo denso y [delineado
y las palabras emergen de la pared
para marcar el ritmo generación tras generación.

Y veo una vez más cómo todo
debe depender de mí: aquí una calamidad para ser suavemente [alisada
como tirabuzones, allí la suerte de la descodificación
de esta singular cifra de colores
primarios y secundarios, y los animales
junto a nosotros en el arca, felices de encontrarse allí mientras
[se calma
dentro de un mar siempre más violento.


John Ashbery (versión de Ignacio Infante)



sábado, 22 de agosto de 2009

Taxonomía perruna

Las personas difieren entre sí, los perros también, y los dueños de perro, puesto que participamos de cualidades humanas y perrunas somos susceptibles de la siguiente ordenación: Para empezar, dos grandes tipos, quienes poseen un chucho sea encontrado o adoptado de la perrera y aquéllos que se han comprado el can. Los primeros forman un grupo bastante homogéneo: hombres demasiado sensibles, por lo común cargados de hombros, padres culpables cuyo mayor deseo sería reconciliarse con sus hijas. Parejas jóvenes, ensimismadas, unidas por una circunstancia a la vez contingente y necesaria. Viejecitas cuya catexis libidinal se deposita en el chucho. Una pobre mujer mayor de mi barrio limpia el culo de su sorprendido perro con un clínex cuando caga, pero no se molesta en recoger la caquita de la acera. Nota común a este grupo: el sentimentalismo, también la confusión de lo esencial con lo accesorio. Incluímos con reservas porque necesitarían todo un tratado a esos cervantinos, soberbios y traumatizados perros llamados galgos o lebreles cuyos dueños a veces logran increíblemente mantenerse a su altura.

Paso ya, y trato de abreviar porque las ideas acuden en aluvión, a la segunda categoría, la de quienes han comprado el perro. Categoría esta, que por ser más variopinta dividiremos en dos grupos o clases: Primero, la de aquéllos que poseen un miniperro o peluche animado. No hay comentarios, basta mirar al canecito sea shitshu, el peor caso, o yorkshire, su comportamiento, sus caquitas, su peinado (del que el perro es tan responsable como su dueño) para reconocer en el propietario a un ser que se arrima allá donde al coro no le tiembla la voz. Opino que estos canes forman una especie aparte y no merecen ni deberían llamarse perros. No incluímos a los pequineses felízmnente han terminado por deslizarse a la categoría de chuchos. Tampoco a los ratoneros que siempre la integraron.

La segunda clase, la de los perros grandes comprados, incluye tres subclases u órdenes, tajantes y sin matices: la de quienes compraron ese perro que sólo debió existir en las películas, me refiero al dálmata pero igualmente podría ser el cocker, animal nervioso, acuático y cazador que ha tenido la mala fortuna de nacer con esas extravagantes manchas negras y blancas. Como los ciudadanos afables y epidérmicos que los portan, padres, madres e hijos ejemplares en apariencia, distan mucho de cubrir sus necesidades de baño, caza y ejercicio, el perro y a menudo la familia entera acaba por sucumbir a la neurosis. Siguen los dueños de perros de lujo, labradores y góldenes la mayoría. Suelen ser hombres pacíficos, distantes, solitarios y aburridos como el perro, también son extraviados, excéntricos y exmaridos. Abundan en los Jardines de Viveros a últimas horas de la tarde, aunque la bonanza económica de las dos últimas décadas los ha extendido también a los suburbios. Llevan reloj de pulsera y son muy amables si se les pregunta la hora.

La tercera y penúltima clase de entre los perros comprados es la de los dueños de perro pastor, su prototipo, el subcampeón de todo, el pastor alemán. Son hombres pulcros y anticuados, guardan similitudes con los dueños de labrador aunque con ellos se puede mantener conversación porque son más amables y pedagógicos en sus comentarios. Son los únicos que reparten por igual la atención entre ti y tu perro.
.
Y por último, aunque a ellos les gustaría figurar los primeros, están los dueños de perro que asusta sea boxer, pitbull, o rotwiller. Se envanecen si alabas a su perro (aunque eso nos pasa un poco a todos), nunca se agachan para recoger sus inmensas cacas, se juntan en grupos compactos y excluyentes, se palmean la espalda y se ponen muy nerviosos cuando el can no les obedece. Son famas en toda regla.

El orden de mis simpatías es chucho, pastor, dálmata, labrador, peluche animado y perro que asusta. Naturalmente, es sólo mi criterio y se fundamenta en que yo tengo una chucha que cuando quiere acude a la voz de Loba. Diré en mi descargo que ya no quedan hechos ni huevos de corral: todo es opinión

sábado, 15 de agosto de 2009

Embellecer la vida no es difícil

Estuve en La Habana. Di la mano
al caballero de París. Una bruja
me aconsejó rezar a la Virgen de Regla
desde el malecón. Conocí a Yailén. Vi
la falsa tumba de Cortázar. El azar
me condujo a la playa de Guanabo,
patria de Bola de Nieve, me bañé
más allá de la última caseta. Vi atardecer
el veintitrés de julio, una nube
ocultó a nuestra vista el rayo verde.
Di mi última calada en Valle de Palmira.
Abandoné los chicles. Tomé fotografías
que debieron velarse. A caballo
rompí el silencio de la selva.
De regreso a Valencia me acompaña un hidalgo
que enloqueció para poder contar
su vida sin sonrojo. Tantas ocupaciones
impiden concentrarse en lo que importa.
Y el verano sigue.

domingo, 9 de agosto de 2009

Psicoanalista Heidegger

El mismo fundamento existenciario tiene otra posibilidad esencial del hablar, el "callar". Quien calla en el hablar uno con otro puede "dar a entender", es decir, forjar la comprensión, mucho mejor que aquél a quien no le faltan palabras. El decir muchas cosas sobre algo no garantiza lo más mínimo que se haga avanzar la comprensión. Al contrario: la verbosa prolijidad encubre lo comprendido, dándole la seudoclaridad, es decir, la incompresibilidad de la trivialidad. Pero callar no quiere decir ser mudo. El mudo tiene, al revés, la tendencia a "decir" algo. Un mudo no sólo no ha probado que no puede callar sino que le falta incluso la posibilidad de probarlo. Y no más que el mudo muestra el habituado por naturaleza a hablar poco que calla y puede callar. Quien nunca dice nada tampoco puede callar en un momento dado. Sólo en el genuino hablar es posible el verdadero callar. Para poder callar necesita el "ser ahí" tener algo que decir, esto es, disponer de un verdadero y rico "estado abierto" de sí mismo. Entonces hace la silenciosidad patente y hecha abajo las "habladurías". La silenciosidad es un modo del habla que articula tan originalmente la comprensibilidad del "ser ahí", que de él procede el genuino "poder oír" y "ser uno con el otro" que permite "ver a través de él".
Martin Heidegger, Ser y tiempo, parágrafo 34

miércoles, 5 de agosto de 2009

Trópico utópico

Di la mano al caballero de París. Vi atardecer desde Guanabacoa, patria de Bola de Nieve. Estuve en La Habana. Una bruja me aconsejó rezar a la Virgen de Regla desde el malecón. Conocí a Yailén. Vi la tumba de Cortázar. Fumé mi último cigarrillo, hecho por un guajiro con el mejor tabaco de la isla, en el valle de Palmira. Abandoné los chicles. Leí Apuesta al amanecer y La Sonata a Kreutzer. Leo El Quijote junto a los peligrosos comentarios de Miguel de Unamuno. Tantas ocupaciones impiden concentrarse en lo que importa. Y el verano sigue.

miércoles, 8 de julio de 2009

Vacaciones

Quiero un compañero de viaje aunque solo sea para contemplar como se alargan las sombras al atardecer.

Laurence Sterne

Plataforma, Michel Houellebecq

Difícil escribir sobre esta, llamémosle novela, que provoca reacciones tan viscerales en el lector, que excita nuestros humores impidiendo el juicio ecuánime. Y es que en la novela de Houellebecq todo es opinión, todo es ensayo, puesto en boca del narrador o de los personajes que aparecen y reaparecen confundiendo sus voces con la del escritor. Porque hay una sola voz inconfundible, y provocadora, la de este escritor, francés hasta la naúsea, por más que le pese.
El libro, y el lector me libre de las segundas intenciones, reúne todos los ingredientes de un Best Seller, y así se lee, de tirón, no se olvida, sin embargo, tan deprisa como se lee. Los temas son los de siempre, las nefastas consecuencias de el pensamiento de la izquierda francesa de los sesenta: una desmesuarada hipertrofia de la libertad individual, de la búsqueda del placer y de la falta de compromiso. Para Houellebecq, el hombre en nuestra cultura, es un ser de absoluta determinación social y mercantil, un pelele que se mueve a impulsos del sus genitales y al son del mercado una vez destruídas la familia y la religión, últimos baluartes de contención ante sus ansias omnímodas.
Ya estoy cayendo en su trampa, no hablo de la novela sino sobre la novela, dije que el libro se lee fácil y la razón es simple: no nos hace pensar, Houellebecq, aunque ofrece carnaza abundante la cocina toda, ni el lector ni sus personajes se mueven libremente en la novela, no cobran vida ajena a la voluntad del escritor como en las grandes novelas: pienso en Tolstoi, quien a pesar de que opinaba, y de qué manera en sus novelas, conseguía el milagro: Ana Karenina aparecía y el hombretón de la estepa hacía mutis. Tampoco Houllebecq es una buen creador de atmósferas como Proust o Pla, al francés se le ven enseguida los hilos de la trama. Ni los personajes evolucionan y, cuando lo hacen, no hay sutileza, la historia de amor, que redime en cierto modo al protagonista es poco creíble, el giro final de los acontecimientos no convencerá a más de uno y la última parte no aporta nada nuevo.
Pero, y es un pero monumental, uno se pregunta si los personajes podrían moverse de otra manera, si es posible para un europeo occidental de estos tiempos algo más que la fisonomía plana y la falta de voluntad propia. Seguramente no, seguramente la época de los grandes caracteres haya pasado.
Leídas las dos novelas anteriores, de este escritor francés residente en Almería, opino que Plataforma es, con mucho, la mejor, la más compacta y lograda, aunque no me parece una obra maestra como pretenden algunos. No basta hacer la crónica del derrumbe, a la novela le falta algo que no sabría definir, algo que su talento no puede ofrecernos pero tenemos derecho a esperar.

sábado, 4 de julio de 2009

Dichosos héroes

Que pisan fuerte y no escuchan el ruido de sus pisadas

miércoles, 1 de julio de 2009

Tratado de Ateología, Mischel Onefroy

Libro oportuno que no meritorio para los tiempos que corren, propone una deconstrucción del teísmo que a juicio del autor invade nuestra sociedad. Ninguna de las herramientas utilizadas para el derribo, las de Nietzsche, Marx (aunque abomine de él) y Freud es original. Tampoco lo es ninguna de las alternativas (¿Pero por qué ha de haber una alternativa?) que aporta.
Aparte de una prosa estridente y epatante, el libro molesta por el tono de superioridad que suelen arrogarse quienes niegan la transcendencia, las palmaditas en la espalda que reciben los creyentes o quienes expresamos ciertas dudas metafísicas por parte de los portavoces de la ciencia. Diríase que derriban un ídolo para levantar otro. Cierto que los monoteísmos han causado y causan innumerables males a la humanidad aprovechando el desvalimienteo de un ser consciente condenado al abismo. Cierto también, y el autor lo silencia, que la geneología de la religión causas sociales y caracteriales aparte, debe buscarse en, ¿cómo decirlo?, la componente energética de la materia, la existencia de realidades que nos transcienden. Algo que las religiones -y la ciencia- orientales entendieron hace milenios. Como también silencia a Marx-Engels cuyo materialismo por no ser causal y sí dialéctico podríamos calificar de transcendente, para rehabilitar a Feurebach, un pensador idelista porque al decir de Marx concibe la realidad como abstracción y no como proceso.
También ignora Onefroy los peligros de su propuesta, una ética científica, hedonista y utilitarista contra la cual ya alerto Nietzsche y que nos ha llevado a la razón tecnológica contemporánea. Porque pese a reivindicar a Nietzsche y apropiarse de gran parte de sus argumentos silencia interesadamente dos de las ideas capitales del maestro: la del eterno retorno, poco acorde con sus postulados de causa sin vuelta o su despiadada crítica del concepto de verdad y por ende de la ciencia concebida como búsqueda de la verdad absoluta.
Un libro aleccionador y escrito a favor del viento. Me pregunto qué pensará Houellebec.

viernes, 12 de junio de 2009

Ayer en la tele

R.L Stevenson, molesto por las apreciaciones de su plúmbeo amigo Henry James, quien se quejaba de que un personaje de su último relato se había trasladado de ciudad sin proporcionar al lector detalle alguno de su viaje, le resumió por carta en esta frase su concepción del estilo: “Guerra al adjetivo y muerte al nervio óptico”

miércoles, 10 de junio de 2009

Al menos mientras contemplamos...

Una auténtica obra de arte no nos vuelve más críticos sino más inocentes.

viernes, 5 de junio de 2009

La ineludible abstención

España (y aún menos la Unión Europea) no es un país democrático sino una oligarquía de partidos donde los distintos oligarcas se reparten cuotas de poder. Ningún jurista serio puede cuestionar o contradecir esta afirmación. En España no hay división de poderes, porque todos se concentran en jefe del gobierno, en el poder ejecutivo. Los diputados no se deben a quienes los eligen sino a sus partidos. Prueba de ello es que en el parlamento español jamás un diputado ha roto la disciplina de voto. Un parlamento donde los miembros del poder ejecutivo se sientan sin ningún rubor. Tampoco hay soberanía popular. No tenemos derecho a revocar a los parlamentarios. Lo tienen los partidos. No hay elecciones separadas al jefe del gobierno y a los miembros del poder legislativo. No elegimos a los miembros del poder judicial. Los elige el parlamento, expresión de la soberanía de los partidos, a través del reparto de couotas para el Consejo General del Poder Judicial. Tampoco hay jurado popular, que dilucide las causas de un ciudadano contra la administración.
Padecemos pues, un régimen oligárquico donde los distintos tiranos se reparten las cuotas de poder (el famoso consenso). Como afirma García Trevijano, los partidos no se diferencian en nada, salvo en la demagogia que practican. El PSOE la demagogia de la igualdad y el PP la del orden y ambos la demagogia de la libertad.

Para votar sería exigible:

Elección de una asamblea constituyente que redacte una constitución democrática y derogue la monarquía

Elecciones legislativas y presidenciales separadas. Prohibición de que los miembros del gobierno formen parte del parlamento.

Listas abiertas con candidatos elegidos por distritos electorales (a una o dos vueltas). Sistema mayoritario y no proporcional pues la proporcionalidad impide que el diputado responda ante sus electores.

Un poder judicial independiente elegido por el pueblo o por las distintas asociaciones de magistrados

Estos argumentos jamás se escuchan en los medios de comunicación. Es posible que en España haya libertad de pensamiento, pero no hay libertad política ni de expresión.

Si votas legitimas el sistema. No entres en el juego. Modera tu apetito. Que no decidan por ti. No votes.

sábado, 30 de mayo de 2009

Mala fe, ignorancia, consenso y mentira

El consenso, resultado de las oligarquías como la que padecemos en España, es tan dañino para la vida social como para la ciencia. En ciencia, cuando algo se desconoce, o se carece de un principio espistemológico unificador que deseche unas teorías y convalide otras, surge el consenso, una especie de aureas mediocritas que trata de conciliar lo inconciliable. En la sicología pseudocientífica académica el consenso está a la orden del día (no olvidemos que la institución universitaria ejemplifica muy bien la oligarquía donde diversas cátedras se reparten cuotas de un poder inviolable) pues por ignorancia y mala fe se carece de unos principios claros que expliquen y refrenden los hechos
En emoción, por ejemplo, ignoran algo tan elemental para unificar las emociones como el placer que traslada la energía del centro a la periferia del organismo y el displacer que la moviliza hacia el centro (diafragma). Lo que llaman emoción entonces se convierte en un totum revolutum con explicaciones dispares y emociones pintorescas tales como orgullo, empatía, asco, celos, verguenza, bochorno, ansiedad, felicidad...una lista de emociones tan interminable y poco operativa como las diversas experiencias subjetivas humanas registradas en el diccionario.

Estos idólatras de las ciencias duras, podrían tomar ejemplo de las matemáticas. En ellas, al ser una pura creación mental, el consenso es inviable y la verdad (porque sólo podemos hablar de verdad cuando dejamos fuera el mundo) se abre paso de modo aristocrático. En la institución universitaria cuando se trata de ciencias humanas, demasiado humanas aparecen la mala fe, la ignorancia y sus dos corolarios: consenso y mentira.

sábado, 23 de mayo de 2009

En la pared

El sistema de enseñanza es la enseñanza del sistema

miércoles, 20 de mayo de 2009

Quince razones para una ciudad

por las farolas de colores.
porque la noche es noche.
porque los policías van vestidos de verde.
porque no vi ambulancias.
porque se come bien.
por el angel dorado que vi al salir del parque.
por el silencio.
porque las bicicletas son sencillas.
por los raíles que cruzan el asfalto.
por los cócteles.
por el precio de los gin tonics.
por las chiquillas rubias.
por el color de la cerveza.
porque las camareras te sonríen.
porque no hay muros altos.
por como sueña el alemán.
por las Puertas de Babilonia que me recordaron a Lear King en los claustros.
por el cielo sobre Berlín.

domingo, 17 de mayo de 2009

Machado y la copla

La Lola,
La Lola se va a los puertos.
La isla se queda sola.

martes, 12 de mayo de 2009

Los motivos de Penélope

Imagínate que este blog se llamara La labor de Penélope.

martes, 5 de mayo de 2009

Salvo el crepúsculo

Ayer mientras caminaba con mi amigo Jose Angel y un sol enorme se escondía entre los edificios nos acordamos de este maravilloso jaiku de Basho tan celebrado por Cortázar.

Este camino
ya nadie lo recorre
salvo el crepúsculo.

Lo que salva el crepúsculo de salvo el crepúsculo

martes, 28 de abril de 2009

Nietzsche hombro con hombro

No es que Dios haya muerto, es que lo hemos matado.

Rupert Sheldrake

Es más improbable la creación "casual" de la vida que el ensamblaje espontáneo de un Boeing 747 listo para funcionar como consecuencia del paso de un tornado por un vertedero.

jueves, 16 de abril de 2009

Malhumorado, cínico y dócil

Dentro del galimatías Ashbery, a veces uno encuentra joyas donde su mala leche reluce en toda su intensidad. Son parrafadas dentro de poemas, a veces, incluso poemas enteros, que merecen leer toda la paja que a modo de embalaje los preserva de un exceso de sentimentalismo o exclamaciones admirativas tan presentes en la poesía de estos lares.

Guión romántico

Se veía venir desde siempre,
después, ya estaba aquí, así de simple, paralelo
al curso de los días. Para entonces éramos nosotros
quienes habíamos desaparecido por el tunel de un libro.

Levantarse temprano, unirse al transcurrir
de las noticias del día. ¿Por qué no? Al contrario
que otros no tenemos nada que pedir
o prestar. No somos más que piezas de una sólida geometría:

cilindros o romboides. Cierta satisfacción
se nos otorga. Pues claro que podemos
volver a por más –esa es la parte humana
del desfile. Y aún se vislumbran regiones

más oscuras que alguna vez tendríamos que explorar.
Por ahora basta con que el día termine, trajo
su carga de frescura, la soltó y se fue: en cuanto a nosotros,
seguimos aquí, ¿no?


Versión de Ignacio

Fútbol

Entre la multitud que se agita como un bosque encantado,
libres del deber, por el gusto del pasto, en la delicia de ver
rodar,
de sentir como nace del pie la precisión que en la vida normal
le arrebató la mano,
estamos reunidos hoy en este campo donde no crece ni la
cebada ni el trigo;
somos el coro que lamenta y que festeja,
el suspiro que acompaña al balón cuando pasa de largo
y el grito entre las redes.
Nació la pelota con una piedra o con la vejiga hinchada
de una presa abatida.
No la inventó un anciano, ni una mujer, ni un niño;
la inventó la tribu en la celebración, en el descanso en
el claro del bosque.
Contra el hacer, contra la dictadura de la mano,
yo canto al pie emancipado por el balón y el cesped,
al pie que se despierta de su servil letargo,
a la pierna artesana que vestida de gala va de fiesta,
al corazón del pie, a su cabeza, a su vuelo aliado de
Mercurio,
a su naturaleza liberada del tubérculo,
a cada hueso de los dos pies, a sus diez dedos
que nunca se aprestaron para contar la plata,
que atrapan habilidades hace milenios olvidadas en las
ramas de los árboles.
Yo canto a los piés que fatigados de trabajar las sierras
bajaron al llano e inventaron el fútbol.

Todos los versos salvo uno son de Antonio del Toro

miércoles, 15 de abril de 2009

Para un sobre de azúcar

-Por que nadie es feliz?
-Porque sólo quien es infeliz puede aspirar a la felicidad.

(Sobre un tema de Unamuno)

sábado, 11 de abril de 2009

Lición recitada

Dos razas de poetas,
quienes nacen y aquéllos
que la vida construye: Neruda o Vallejo,
Jiménez o Machado. Los primeros
suelen ser preciosistas y versátiles,
tienen obra abundante.
Los últimos escriben
aferrados a un tema,
normalmente, el pasado.
No saben despedirse de su infancia
ni hacer virajes bruscos, ofrecen
dos o tres grandes libros, después callan.
Son, a menudo, minusvalorados
por sus contemporáneos.
Suelen ser infelices. Los prefiero

jueves, 9 de abril de 2009

Antoine Waechter

"Lucho contra ideas de cuya existencia ni siquiera estoy seguro."

miércoles, 8 de abril de 2009

Gérmenes

Las mejores ideas nos viene caminando porque todo el cuerpo y no sólo el cerebro se involucra en el acto de pensar

De ahí que Cervantes fallara en favor de las armas y Machado fuera tan buen caminante como poeta.

¿Podría construirse un artefacto o ingenio pensado con el cuerpo? ¿Una máquina irreductible a su partes? ¿Una máquina sin mecanismos?

¿O será todo átomos y vacío como pensaban Demócrito y Einstein?

viernes, 27 de marzo de 2009

¿El es Él?

¿Cuando nos referimos a Dios debemos escribir El o Él?

martes, 24 de marzo de 2009

Descreer de la verdad no significa estar autorizados a mentir.
Tener tantas lecturas como lectores viene a ser lo mismo que no tener ninguna.
Por no ser rancio se convirtió en nimio

jueves, 19 de marzo de 2009

En honor a Lev

Invierno de 1942, frente ruso. 200 Kilómetros al suroeste de Moscú Una avanzadilla de la 6ª División Panzer de Oriente al mando del comandante Wilhelm Von Hoffman reconoce el terreno y prepara el avance de los tanques. El ejército rojo retrocede, pero antes los soldados colocan cargas explosivas y queman el terreno que dejan tras de sí. A través de sus binoculares, confundida por la niebla y el humo de los rastrojos quemados, el Comandante reconoce Yasina Polaina el caserón donde el Conde Lev Tolstoi nació y vivió durante 82 años antes de su patética fuga y muerte. El comandante manda detener el avance y él mismo, contraviniendo órdenes, arriesga su vida y la de tres artificieros que se adelantan y una por una desactivan las cargas explosivas colocadas en la casa.

El coronel reconoció el caserón dibujado en la solapa de uno de los libros que amó en su adolescencia: Guerra y paz

martes, 17 de marzo de 2009

Reúnamos el mayor número de mentiras posibles en torno a un hecho para formarnos una idea cabal del mismo.